Patrimonio

Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción está situada en la parte sur del pueblo en la zona comúnmente conocida como «El Palacio». Se encuentra en una zona alta junto al antiguo cauce del Guadalquivir, desde la cual se puede divisar la Gran Vega. Este templo se comienza a construir en 1555 por Juan Pérez Caravallo, se paraliza la obra y se reanuda en 1619 por Diego López Bueno. La torre se construyó en el siglo XVIII, obra realizada por el arquitecto diocesano Diego Antonio Díaz. En 1786 se llevaron a cabo importantes obras, como la terminación de las cabeceras neoclásicas en las molduras del templo.

Se caracteriza por su planta basilical de tres naves. La nave central está cubierta por un llamativo artesonado de mediados del siglo XVI de estilo neomudéjar y las naves laterales por vigas de madera inclinadas a un agua. Las naves están separadas por tres grandes arcos de medio punto a cada lado. En cuanto al crucero que está situado en el presbiterio del altar mayor, está coronado por una bóveda que muestra un diseño de herrajes de tipo flamenco, notable por su complejidad y su armonioso diseño curvilíneo, en la que figuran los escudos de los condes de Cantillana. 

Este templo fue asaltado y saqueado en su totalidad en la contienda producida en la guerra civil española de 1936. Tras estas revueltas, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción pone en marcha un proyecto de reconstrucción y enriquecimiento de la misma utilizando retablos e imágenes en desuso de otros lugares. 

La capilla del Sagrario es uno de los grandes tesoros con que cuenta este templo, con un hermoso retablo del imaginero Jerónimo Hernández de Estrada, presidido por la imagen de una Inmaculada Concepción barroca. A sus pies se encuentra la pequeña imagen de la Virgen de Aguas Santas, interpretación barroca de la Patrona del vecino pueblo de Villaverde del Río que goza de gran devoción en nuestro pueblo. Obra de autor desconocido, fechada a finales del siglo XVII principios del siglo XVIII. 

Siguiendo la senda de visita por este templo llegamos al altar mayor. El actual retablo mayor procede, en su mayor parte, del convento de Santo Domingo de Carmona y es obra de Juan Gatica, de principios de s. XVII. Este retablo lo preside la imagen de Ntra. Sra. de la Asunción. 

Seguimos el recorrido por la nave de la Epístola donde se encuentra la imagen de la Divina Pastora, en el antiguo retablo mayor de la capilla del convento franciscano de Cantillana tras la clausura del mismo. 

En el coro se ubica un interesantísimo y valiosísimo órgano, pieza del siglo XVIII, procedente de la Iglesia del Divino Salador de Carmona. Está realizado en madera tallada y contiene tubas metálicas. El órgano es de un sólo teclado, manual, de dos cuerpos y cinco calles, siendo la central más alta con decoración vegetal. Está rematado por una corona, bajo ella se ubica el Ave María rodeado de rayos, flanqueado por dos palmas. Delante del órgano hay una baranda de celosía. Como curiosidad, podemos ver a la izquierda de esta pieza, el conocido balcón de los Condes, lugar que conectaba con el palacio ubicado junto a esta iglesia mediante un pasadizo elevado que desaparecería con el devenir del tiempo.

Ermita de San Bartolomé 

La Ermita de San Bartolomé se sitúa en la Plaza de Llano, lugar céntrico por excelencia. Es del siglo XV, y tiene planta basilical con tres naves separadas por columnas de ladrillo que sustentan arcos apuntados. La cubierta es de madera, artesonado central y de colgadizo en los laterales. Los exteriores están intensamente transformados, destacando la portada principal del siglo XVIII. Sobre las vertientes de la cubierta se levanta una espadaña también dieciochesca de un solo cuerpo, unida mediante aletones a la portada y construida por un arco de medio punto entre pilastras que soporta un frontón triangular rematado por una cruz de forja.

Actualmente la ermita de San Bartolomé alberga las imágenes de Nuestra Señora de la Asunción, San Bartolomé, Nuestro Padre Jesús y Nuestra Señora del Consuelo, de época barroca, y la pintura de Santa Catalina de Alejandrina, del siglo XVIII, revistiendo cierto interés las pinturas murales con temas de angelitos que portan inscripciones entre rocallas, fechables en momentos muy avanzados del siglo XVIII, que cubre el intradós de la bóveda de la cabecera de la nave lateral derecha.

Iglesia del Dulce Nombre de Jesús y Santa Misericordia

En época musulmana, fue mezquita, por situarse en las zonas más altas del pueblo y su orientación a la Meca. La actual iglesia es del siglo XVI y originariamente constaba de una sola nave, posteriormente se construyó otra en el lado de la epístola.

La Ermita de la Misericordia se encuentra situada en la plaza de la Misericordia, muy próxima a la parroquia Ntra. Sra. De la Asunción. Se tiene constancia a través de libros de visitas que durante un tiempo recibió uso de hospital, seguramente organizado por alguna cofradía.

Posee una portada de ladrillo visto, rematado por una artística espadaña con un rosetón de azulejos. Estilísticamente su estructura presenta planta de salón con presbiterios elevados sobre dos escalones (que presentan algunos azulejos del siglo XVIII). Dicho presbiterio está enmarcado por un gran arco de medio punto de estilo renacentista.. Presenta dos capillas en el lado de la Epístola, abiertas a la nave principal por medio de dos arcos de medio punto, una de ella tapiada e incorporada a la casa de santería. Los techos interiores son de vigas de madera, a dos aguas en la nave central y un faldón simples de capillas laterales. Destaca la portada de estilo mudéjar. Muy característico es el óculo, que se forma por ladrillos enmarcados por azulejos de color azul, blanco y miel. La espadaña, tiene un arquillo de medio punto, pero con alfiz (nuevamente conjunción de la vanguardia renacentista y el sistema morisco) y se remata en frontón mixtilíneo y una veleta de forja. En la portada hay una imagen de la Virgen de la Misericordia, de ahí el nombre de la ermita.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad       

Anterior al edificio actual, existió en el mismo lugar una ermita bajo la advocación de San Sebastián donde ya en el siglo XVI era venerada la Santísima Virgen de la Soledad, que debido a la gran devoción del pueblo terminó dando nombre a este recinto. Del antiguo edificio posiblemente se conserva una de las paredes de la Sacristía. Se sabe que tenía un pórtico que se exornaba con arcos de romero el Viernes de Dolores y en cuyo atrio se celebraba cada Viernes Santo el descendimiento de la Cruz.

En las últimas décadas de siglo XVIII se amplió el antiguo templo. El nuevo templo sería uno de los primeros edificados en la provincia de Sevilla en estilo neoclásico siendo concluido en 1792 a falta de los retablos, entronizándose la sagrada imagen de la Virgen en 1794. En 1848, el cementerio fue trasladado a la parte trasera del templo, significando así, la protección de la patrona a los fieles difuntos que descansan junto a Ella.

El edificio es de estilo neoclásico y de planta de cruz latina. Consta de una sola y espaciosa nave rematada por una bella cúpula de yeserías en cuyas pechinas hay unos relieves con los cuatro evangelistas y versículos del Stábat Mater. Presenta portada a los pies, adintelada y flanqueada por pilastras que sostienen un frontón partido con pináculo. En la parte superior tiene una espadaña decorada con azulejería.

En su interior podemos ver en sus paredes varios mármoles conmemorativos con artísticos y hermosos enmarcados de yeserías que narran varios acontecimientos importantes de la Virgen de la Soledad como es la Ratificación Pontificia del Patronazgo Canónico de la Santísima Virgen sobre el pueblo de Cantillana, otro que narra el acto y rito de Dedicación de la ermita y Consagración del nuevo altar, en el crucero encontramos los mármoles de la bendición del nuevo templo en 1794 y la restauración y bendición de las grandes obras de los años 70 del siglo XX. 

El retablo mayor es considerado el último camarín barroco de Andalucía, ya en línea con la corriente neoclásica. El camarín se cubre con una bóveda de aristas en cuyo centro se sitúa la representación del Espíritu Santo en forma de paloma. En este retablo mayor se encuentra la Virgen de la Soledad (ca. 1583), patrona de Cantillana. La pieza destacable es la peana de la Virgen, preciosa obra del siglo XVIII de considerable altura y líneas neoclásicas. Vemos una imaginería en todo el conjunto salida de la mano del prestigioso escultor italiano D. Juan Bautista Petroni.

En la puerta del templo encontramos, con motivo del nombramiento de la Virgen de la Soledad como Alcaldesa Mayor Perpetua de Cantillana, dos grandes retablos de cerámica a ambos lados de la portada del Santuario y que narran los títulos concedidos a la Virgen. Anexo al templo se encuentra a los pies, al lado izquierdo la antigua casa de santería, actualmente oficina de secretaría de la hermandad.

Ermita de la Divina Pastora

Situada en las afueras de Cantillana, a poco más de 2 kms. Dirección Villaverde del Río, en la Aldea de la Divina Pastora, comúnmente llamada Los Pajares. Se encuentra la ermita de la Divina Pastora. Es una construcción contemporánea de estilo andaluz, rematada por un artístico campanario. Se comenzó a edificar en 1956, según planos del arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán. Destacan las populares «Fiestas del ladrillo y de la teja», en la que los devotos colaboraban aportando estos materiales para su construcción.

Antiguo Hospital de Todos los Santos

El Hospital de los Santos fue construido en el S. XV y es de estilo gótico-mudéjar. En él es destacable la arquería realizada con arcos ojivales ligeramente apuntados sobre pilares cuadrados con cantos rebajados o achaflanados hasta la altura de 1,70 m, aproximadamente.

La parte superior de los pilares, al no estar rebajada, forma una suerte de capitel en el que su final se ha rematado con un ligero escalonamiento en tres tramos que da paso al arco. Los materiales de construcción son los típicos del arte mudéjar, el ladrillo unido con mampostería. En épocas pasadas su nombre alude a un antiguo lugar de acogida de peregrinos. 

Hoy día, se encuentra ubicado el Centro Expositivo, donde se expone el MOSAICO y en él se explica cómo era Naeva, la población romana que da origen a Cantillana y que contaba con un importante puerto fluvial: “La Casa de los Delfines”. Aprovechándose el descubrimiento del pasado mes de noviembre 2018, en las que unas obras rutinarias del Programa de Fomento del Empleo Agrario en los alrededores de la iglesia de Cantillana, sacaron a la luz varios restos arqueológicos que han causado una enorme expectación tanto en los vecinos de la localidad como en aficionados y estudiosos. El Ayuntamiento del municipio explicó que «unos centímetros por debajo de la canalización que se está haciendo en la localidad, una piedra llamó la atención del arqueólogo, se movió y al estudiarla se comprobó que es «parte de un grupo de tres piedras colocadas a modo de tapa». Al retirarlas, apareció un pozo de unos seis metros de profundidad de ladrillos romanos y, al fondo un mosaico en blanco y negro. La obra ha estado supervisada en todo momento por un arqueólogo de la Diputación de Sevilla para asegurar que se cumplían las directrices de Patrimonio, ya que el casco antiguo de Cantillana es considerado una «zona sensible» por la cantidad de vestigios de épocas pasadas que atesora, señalan desde el consistorio. El mosaico recién descubierto muestra ejemplares de animales marinos, especialmente delfines, enmarcados por una cenefa clásica de ochos, mientras el pozo está decorado con un friso de danzantes y ménades entrelazadas con tallos vegetales. Las teselas que componen el mosaico y las representaciones que rodean el pozo tienen colores vibrantes que parecen haber resistido el paso del tiempo, dotando a las figuras y motivos de una sensación de volumen.

Torre del reloj

La torre del reloj, situada en la comúnmente llamada «Cuesta del Reloj» es una torre del S. XII y que sirvió como fortaleza militar, formando parte de la antigua muralla que rodeaba esta zona. En el siglo XVIII ya se le denominaba Torre del Reloj, debido a la existencia de un reloj de sol en su cara sur. Tiene por blasón un escudo en la fachada principal en el que aprecia un águila imperial y en cuyo somero se ve un castillo, que es el escudo de los Condes de Cantillana Los Vicentelos de Leca.

En su parte más alta tiene un armado con una bandera, y haciendo orla se leen estos versos: Basilipo Clara Vetis que a vándalis olin: Cantillana vero Cesare municipata. Arripanis demun Cantillana profeturun, texto que alude al origen del nombre del municipio de Cantillana.

La torre sufre un desplome con respecto a la vertical debido a los problemas de cimentación, precisamente en la parte que no está apoyada sobre la muralla. En el siglo XIX sufre las mayores transformaciones arquitectónicas con el añadido del campanario Restaurada recientemente por el Ayuntamiento, se reparan los cimientos y se quita el pesado mecanismo del reloj, para colocar uno más ligero.

Piedra del Moro

Resto de la muralla del S. XII que rodeaba Cantillana. Era de argamasa y ladrillo. Este resto se sitúa al lado de una de las antiguas puertas de la muralla, ya desaparecida. Tras ese acceso, se encontraba una barca que permitía el acceso al otro lado del río.

Plaza del Caño

Típica plaza de estilo andaluz, conocida como Plaza del Caño porque por su emplazamiento pasaba un caño que hacía de desagüe de las aguas de las viviendas de la antigua Naeva romana. En época musulmana, era la fuente pública donde éstos se aseaban antes de entrar a la mezquita, situada muy cerca de dicha plaza. 

Inevitablemente debemos nombrar a ABU MADYAN (Cantillana, 1116- Tremecén, 1198). Fue un sufí de origen andalusí, nacido en Cantillana en 1116, en el seno de una familia modesta en al-Andalus. Se quedó huérfano siendo niño teniendo que trabajar para sus hermanos como pastor de ovejas. Lo cierto es que desde joven sintió deseo por el conocimiento, huyendo de casa para embarcar en Algeciras hacia la otra orilla del Mediterráneo. En Ceuta fue pescador y en Marrakech fue obligado a enrolarse en la guardia personal del sultán. Cuando pudo, marchó a Fez iniciando allí estudios coránicos. Allí se formó con grandes eruditos de las ciencias islámicas, entre ellos Ibn Hirzihim o Abu Galib. Posteriormente conoció a Abu Ya’za, con el que alcanzó la plena realización espiritual, convirtiéndose en maestro de otros sufíes. Al morir su maestro Abu Ya’za partió a Oriente, pero se estableció en Bugía (1177), donde había una importante comunidad de emigrantes andalusíes, dejando ver su sabiduría y santidad entre sus discípulos y el pueblo, especialmente entre los que se acercaban a sus sesiones de admonición, donde trataban asuntos diversos relacionados con temas doctrinales o políticos. Abu Madyan no fue bien visto por las autoridades religiosas y políticas jamás, ya que hacía defensa de la justicia social y reivindicaba la necesidad de sinceridad en los líderes sociales y políticos. Para él los verdaderos sultanes eran los pobres o sufíes. Tal fue su repercusión que su fama se extendía por todo el Magreb y al-Andalus. En Tremecén lo considera desde su muerte en 1198 su maestro patrón.

Centro de Interpretación de la Obra de Ocaña.

Se ubica en la capilla del antiguo convento franciscano de Cantillana. Es una edificación del siglo XVII, diáfana y austera, que tras su desacralización, aun siendo despojada de retablos, imágenes y ornamentos, mantiene la estructura y función de recinto sacro. En esta capilla, los fetiches de Ocaña recobran vida en el pueblo que los inspiró.

El dicho centro cuenta con una colección de las tantas pinturas del artista, además de fotografías, esculturas y carteles del mismo, así como objetos personales y vídeos con las obras e instalaciones de este genio de Cantillana.

Tumba de José Pérez Ocaña

Tumba del pintor local José Pérez Ocaña (24 de marzo de 1947-18 de septiembre de 1983) y que se encuentra en el Cementerio municipal de Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana.

La tumba de Ocaña ha cambiado mucho. Los jarrones con flores del muro eran los que Ocaña robaba de los cementerios y que, ya en casa, colgaba en la cabecera de su cama. El día del entierro de Ocaña, sus amigos quisieron que el sitio donde iba a reposar fuera lo más parecido a su cama, por eso colgaron los jarrones en el muro blanco que da sombra a la sepultura. Los jarrones no tardaron en desaparecer. Hoy, en su lugar, se levanta una cruz.

Plaza de Toros

Inaugurada el 22 de junio de 1905, es una de las más antiguas de la provincia de Sevilla. Tiene capacidad para 2.380 personas. Por ella han desfilado figuras del toreo como Curro Romero, Paquirri, Pepe Luis Vázquez y los hermanos Peralta, entre otros. 

La plaza fue propiedad de la familia Sáenz de Tejada López hasta el día 4 de agosto de 2002, fecha en la que fue adquirida por el Ayuntamiento de Cantillana. La plaza cuenta con todo lo necesario para organizar festejos taurinos cumpliendo con la normativa europea.

En 2003 se realizó una restauración dotándola de infraestructura y urbanización al recinto que ha supuesto devolverle uso a la plaza tras varios años abandonada y actualmente, además de corridas de toros, acoge otros actos culturales u organizados por entidades locales. 

En Cantillana hay gran afición taurina. En este municipio han nacido numerosos toreros, destacándose Juan Solís Cantillana, Manolo Espinosa o Manuel Ruiz Manili, el famoso torero cantillanero que cosechó grandes éxitos en la década de los ochenta y salió varias veces por la puerta grande de las Ventas.

Plaza del Llano

Lugar céntrico por excelencia, muy próxima al Ayuntamiento y donde se encuentra la ermita de San Bartolomé, rodeada de diversos comercios, bares y cafeterías. Es sitio de reunión de los cantillaneros, además es lugar de celebración de varias fiestas locales y eventos de todo tipo. 

Antigua parada del transporte en autobús. Esta plaza es considerada como el corazón del municipio.