Nosotros

En 2013 una serie de municipios andaluces emprendieron conjuntamente en el municipio malagueño de Casares un camino común en torno a la figura de Blas Infante, personaje histórico reconocido como “Padre de la Patria Andaluza”, título honorífico pero que encierra una profunda dimensión real en cuanto fue activador principal de la conciencia del andalucismo: Blas Infante no crea ni funda Andalucía, pero, desde su pensamiento y compromiso humanista y la reivindicación de los valores históricos y culturales de Andalucía, lucha por precisar y defender la identidad y personalidad del pueblo andaluz y reivindicar desde ello sus derechos.

El proyecto asumía de partida la necesaria y legítima aspiración de contribuir a potenciar nuestra conciencia como andaluces, siendo parte de tal empresa el propio conocimiento de la historia y legado del andalucismo histórico, en el cual destaca con luz propia la figura y el pensamiento de Blas Infante. Y en ello se ha trabajado y se trabaja conscientes de lo complejo de la iniciativa, tanto más cuanto Blas Infante es una figura muy desconocida incluso dentro de la propia Andalucía, por obvios motivos de oscurantismo sobre su figura durante décadas.

Pero la empresa acometida, al margen del impulso de un foro infantiano donde desplegar una línea de extensión cultural y un ámbito de sensibilización en torno a temas de diferente naturaleza (de índole social, medioambiental, política, etc.), asumió desde un principio la creación, activación e implementación de un proyecto turístico que contribuyera a la promoción de los municipios implicados y consecuentemente sus  economías locales: proyecto que vendría a incrementar sus registros como destino turístico. 

Un proyecto respetuoso con el espíritu de la razón de ser de la Ruta, la figura de Blas Infante, pero sin detenernos solo en el personaje histórico, como el mismo nos diría hoy: “Padre de la Patria” porque nos volvió la mirada hacia nosotros mismos, hacia nuestro ser, nuestro sentir y nuestra historia. Por ello la Ruta se convierte en una experiencia que anima a descubrir de manera integral las tierras, gentes, cultura y vitalidad de la genuina Andalucía tal como Blas Infante concebía el concepto de patria: cuatro pilares para que un pueblo se reconozca en sí mismo y para que conociéndonos mejor nosotros, mejor sepamos lo que podemos ofrecer al mundo y cómo hacerlo.

Desde esta perspectiva la Ruta de Blas Infante, como ruta turística, se configura a priori como una propuesta en el ámbito del Turismo Histórico, hilvanando escenarios relevantes de la biografía de Blas Infante y para la forja de su pensamiento. Pero sobre este discurso diferenciado y singular y junto a los hitos representativos de ello, se abre al visitante la posibilidad de descubrir y disfrutar la multiplicidad de registros que ofrecen cada uno de los municipios como destino turístico por sí mismos.

De este modo, junto a citas con rincones puramente infantianos, como la visita de su casa natal en Casares, o de su último hogar (la singular Dar al-farah o “Casa de la Alegría”), en Coria del Río, o la contemplación del monumental edificio del antiguo Colegio Escolapio de Archidona, la propuesta turística “Ruta de Blas Infante” articula un destino con todo un abanico de registros temáticos.

Cada uno de los municipios que la conforman constituyen por sí mismos una cita recurrente para muchos de quienes ya los conocen y una ocasión privilegiada de singulares descubrimientos para quien empieza a conocerlos. Polifacéticos, ofrecen durante todo el año satisfactorias propuestas para las expectativas de un ocio de calidad: la diversidad y entidad de los paisajes naturales, la profundidad de nuestra historia, el rico legado de patrimonio histórico y las expresiones vivas de nuestro patrimonio inmaterial, cultura de ayer y de hoy en el sentir y expresar de nuestras gentes. Itinerarios para viajar en la historia y senderos para recorrer nuestra naturaleza.

Desde aquí os invitamos a descubrir en la Ruta de Blas Infante:

  • La Andalucía que se asoma al Mediterráneo desde Casares y Manilva y la que lo hace al Atlántico desde Isla Cristina.
  • La Andalucía que da ribera al Guadalquivir en La Puebla del Río, Coria del Río, Cantillana y Peñaflor; … y la Andalucía serrana, como la de Ronda.
  • La Andalucía de arrozales, naranjales y olivares: de marisma, vega y campiña.
  • La del monumento natural del Tajo de Ronda, de la espectacularidad geomorfológica del Canuto de la Utrera en Manilva y la del Parque Nacional y Reserva de la Biosfera de Doñana.
  • La de artesanías singulares como las de la madera de olivo en Castro del Rio y de los mantones de manila en Cantillana.
  • La Andalucía que en Coria del Rio evoca la presencia fenicia y la que nos habla de Al Andalus desde las capitales de las Coras de Takoronna (Ronda) y Rayya (Archidona).
  • La Andalucía de leyenda: de la archidonesa Tagzona, cuya historia de amor da nombre a un bien Patrimonio de la Humanidad, o de los orígenes de los Baños Sulfurosos de la Hedionda, en Casares. 
  • Y la Andalucía casi de leyenda, aunque historia pura: la que explica el porqué de un monumento en Coria del Río a un samurai japonés del siglo XVII y de lo extendido del apellido Japón en la comarca.
  • La Andalucía de joyas de la ingeniería y de la arquitectura civil del siglo XVIII como el Puente Nuevo de Ronda o la Plaza Ochavada de Archidona, ciudades, por lo demás, declaradas “Conjunto Histórico”. 
  • Y el universo de todo un rico y variado patrimonio inmaterial plasmado en los ciclos festivos anuales de cada municipio. Entre sus testimonios: Las respectivas expresiones propias de una misma fiesta de interés turístico, la “Semana Santa de Andalucía”. Y, además: Ferias, Romerías, Carnavales (el de Isla Cristina, con declaración de interés turístico), etc. Y ejemplos de joven patrimonio ya consolidado, como la archidonesa Feria del Perro, también poseedora de tal declaración.  
  • Para terminar, un homenaje al paladar: porque en el conjunto de nuestros municipios se puede degustar Andalucía, en salado y en dulce: los arroces de las marismas, la gastronomía de la mar de Isla Cristina y Manilva, los albures del Guadalquivir, la cabra payoya de Casares, los alcauciles de Cantillana, los espárragos de Peñaflor, los dulces “quemaítos” de la Puebla del Río… y tantos manjares más. 

Todo ello y más está en nuestra Ruta. 

Les invitamos a conocer los diez municipios que ya hemos empezado a recorrer la llamada Ruta de Blas Infante. 

#venaconocernos y te llevaremos a descubrir la figura del Padre de la Patria Andaluza, a través de los rincones más emblemáticos de una Andalucía tan diversa que tanto inspiró su vida y su obra.